18/8/11

¿ME LO ABRÍS? GRACIAS

Mi madre comenta que mi parto fue complicado y prolongado. Por suerte esto no me trajo grandes problemas, salvo en el área cerebral que interpreta las instrucciones para abrir los envases. No se mis queridos lectores si uds tendrán el mismo defecto, pero yo nunca, pero nunca entiendo que me indica esa flecha curva que aparece en el costado de la abertura de los paquetes. Si dice tire yo empujo, por este motivo es común que a la rampa metálica de la sal gruesa se le desmoronen las paredes que la sostienen. Y pobre el cocinero desprevenido que desconoce quien lo abrió, seguro que termina con media caja derramada en el agua de los fideos. Así que si son hipertensos, mejor vayan a cenar a la casa de otro.
Y no seré feliz abriendo envases pero tengo marido, y luego de casi 10 años de convivencia no hace falta que le diga nada. Paquete nuevo que baja de la alacena a mis manos, va directo a las de mi esposo que dice:" dame".
El tema era cuando el no estaba. Recuerdo que cuando me mudé sola me compré una lata de galletitas alemanas, re linda con florcitas que tenía una tapa de chapa con un sistema para abrirla como el de las latas de coca cola. Pero era alemana... y tenía las instrucciones para jalar del pituto ese en ese idioma que no entiendo, tiraba y enterraba el dedo pero no se hacia pocito y no se movía. Como el té se enfriaba empecé a transpirar e intenté abrirla golpeando en el borde de la mesada, pero nada, así que no quedó otra que tomar el abrelatas y miren si mi torpeza llegará lejos que los enganché al revés y la lata se abrió por las caras laterales. Parecía que el lobizón la hubiera abierto a dentelladas. Pobre latita, tan romantic, nunca llegó a ser un objeto decorativo de aquella cocina pelada, de mina recién mudada. Y después adiós al uno a uno y anda a comprar lata de galletitas alemanas.
También tengo serios problemas cuando hay que dar cuerda a un juguete de la nena o con los timers esos que se usan en la cocina, siempre los giro para el lado contrario. Lo mismo con los frascos de mermelada que se abren metiendo el cuchillito debajo de la muesca (uds me entienden), las bolsitas de condimentos con cierre hermético (las hago mierda por debajo de la línea de puntos y después se humedece el orégano). Y lo peor es con las puertas de los baños públicos, esas que tienen ruedita que dice abierto/cerrado y ahí si que me desespero un poquito porque ya no me da el volumen corporal para salir por debajo de la puerta y no hay donde sentarse para razonar como funciona el sistemita.
Otra dificultad se presenta con el sachet de mayonesa ese sin tapita que se abre cortando la puntita, yo lo agarro con la cuchilla que suele estar más a mano que la tijera. Querés maYYYYonesa, tomá!!!! Los 250 ml se van en una sola milanesa. El problema es cuando mi cónyuge sufre las consecuencias y meneando la cabeza de un lado al otro exclama: "¡Nooooooooooo, no podés ser tan bestia, mira lo que es esto! (mientras mira absorto el copo amarillo de mayo que es más grande que una torta de Maru Botana). Y yo le contesto: "bueno che no me retes, es un defecto de nacimiento".

7/6/11

EL CONTAINER HOGAREÑO

Todos en nuestros hogares tenemos algún objeto decorativo que nunca cumplió con esa función y que con el tiempo quedó degradado al útil pero tan poco glamoroso papel de container. Antiguamente nuestras madres lo llamaban centro de mesa. Son pocas las casas donde falta algún receptáculo para acumular todas esas porquerías pequeñas e inclasificables que no tienen lugar ni en el costurero, ni en la caja de herramientas o incluso en el portacosméticos. Esos objetos irritantes que aparecen en medio de la mesa del living o del comedor después de que diste vuelta la casa y te quedó limpita y perfumada, y que hacen que te preguntes: “¿adónde carajo pongo esto?” Con estos términos trato de explicar el fastidio que me provocan encontrarlos después de haber ordenado todo. Algunas personas en vez de usar el centro de mesa tiran todo adentro de un cajón, hasta que llega el día en que ya no cierra, y hay que ponerse a acomodar y clasificar.

En mi casa el container es una panera divina de estructura metálica con una tela que se engancha y abrocha y que se puede sacar para lavar. La pobre nunca cumplió con la función de llevar el pan a la mesa, porque rápidamente quedó reducida al rol de receptáculo doméstico.

Aquí un listadito de todas las porquerías inútiles que acumulo en ella:

Un tornillo, algún pequeño objeto de encastre o una tuerca, ese que está tirado en el piso o la mesa y no te atrevés a deshacerte de él por miedo a que sea parte de alguno de los arreglos que tu marido dejó inconcluso. Tampoco lo ponés en la caja de herramientas porque después seguro que no lo encuentra. Y vos no querés ser la culpable de que después no haya otro igual y no sabe la medida, por eso por las dudas lo arrojás al container para evitar conflictos maritales o que te pase lo mismo que a ese muchacho que arrojó el famoso pituto al inodoro, glup, glup.

Los juguetitos de la piñata que la nena trae de los cumpleaños. Vos gastás fortunas en las miniaturas littlest petshop o los pequeños pony, pero la chiquita igual se empeña en juntar esas porquerías y traerlas a casa. Es capaz de noquear a alguien de un codazo para acaparar más, y cuando termina la fiesta te los muestra como si fueran monedas de oro. Debo confesar que yo los tiró aunque siempre se renuevan. Menos mal que ya cumplió 8 y ya no ponen tanta piñata.

Los papelitos del los saldos del cajero, si, yo los guardo así no me entra la duda si falta o no falta, cuanto dejé la última vez y evito la expresión: ¡pero si deje más! ¿qué mierda me descontaron ahora?, etc.

Los cargadores de los celulares, el container es la garantía para encontrarlos con facilidad, sino cagaste.

Los moñitos de la bombacha. Esos que pinchan porque no se con qué mierda de hilo los cosen y los arrancás por el prurito que provocan. Y aunque digas un día de estos lo vuelvo a coser, ya sabés que moñito que se sale del calzón nunca vuelve.

Las etiquetitas que vienen enganchadas en la ropa nueva. Últimamente vienen con alfiler de gancho y todo, y las de ropa de nena tienen ilustraciones tan lindas que te da pena tirarlas. Yo tuve unas de Pucca dando vueltas como 1 año, hasta que finalmente me deshice de ellas.

Un señalador del año del orto que te regaló tu amiga con el libro de Elsa Bornemann y vos por el tema de la nostalgia no lo querés tirar ¡ Y qué frase! Shakespeare se vació las órbitas para no leer: “Dos claveles en el agua no se pueden marchitar, dos amigos que se quieren no se pueden olvidar”.

La lapicera que palmó y no tiene más repuesto aunque en la punta tiene una cabecita loca de smile tan linda y simpática que da pena eliminarla.

Una llave que no sabés que candado, diario íntimo o puerta abre, pero bueno de algún lado salió y podés llegar a precisarla.

El par de la gomita del pelo de la nena, ese que no encontrabas hacia tiempo.

La escarapela, esa siempre queda ahí archivada en el container después del mes de Julio.

Boletitas chiquitas del estacionamiento, del cafecito en el bar, que no sabés por qué corno no fueron derechito a la basura.

Y no se me ocurre ninguna más aunque siempre hay espacio para una nueva.Y bueno, como podrás ver te abrí la puerta de mi container. Habría que ver si se podría elaborar un test para sacar el perfil de personalidad de acuerdo a las porquerías insignificantes que acumulás en el receptáculo y que poco tienen que ver con aquellas pequeñas cosas a las que les canta Serrat.

Y animate, contame todas las cositas que tenés en el tuyo, así no me siento tan sola con esta vocación de basurera.

18/4/11

UN AÑO



Hoy mi blog cumple un año, desde aquel primer texto que publiqué "Mi Hija, los Anteojos y la Mujer Maravilla", así que hoy tiramos el blog por la ventana y sumamos un motivo más para celebrar. Ahí vamos, cerrando el año con 24 entradas, el blog es solo una excusa para seguir escribiendo. Gracias a todos los que me siguen aquí o a través del Facebook.

11/2/11

EL PAÑUELO

Cuando era chica y me pegaba algún mamporro, mi abuela se acercaba, me tomaba de la mano y me llevaba hacia la escalera del patio. Luego se sentaba a mi lado y del bolsillo sacaba un pañuelito perfumado con colonia. Así con los ojos nublados por las lágrimas veía su mano extendida y un pañuelo apoyado en la palma. El perfume y el estampado floreado de ese pedacito de tela hacían que el dolor pase más rápido. Si no estaba el de la abuela, estaban los del abuelo, que siempre llevaba en el bolsillo del saco. Estos eran más grandes, con un trama de rayas que formaban un marco por dentro de los bordes y de colores sobrios, bastante aburridos.

Actualmente el pañuelo de bolsillo cayó en desuso, mi hija nunca vio uno y con toda naturalidad seca sus lágrimas con el famoso papel tissue, tan insípido, inodoro y descartable.

En las épocas de la infancia todos usábamos pañuelo, era una parte importante de la indumentaria. Las abuelas no salían de su casa sin guardarlo en el bolsillo o la cartera, siempre perfumado con colonia de aromas frutales o de rosas. Los días de semana optaban por los de estampado floreado con un ribete colorido, y para las celebraciones elegían los de seda o batista con puntillas y letras bordadas a mano. Cuando alguna de las mujeres de la casa lloraba a escondidas, el pañuelo estrujado dentro del puño siempre las delataba y era una parte esencial en la escena. Nunca faltaba un pariente que te los regalaba en los cumpleaños, navidades o la víspera de reyes, así que no teníamos que ir a la tienda para comprarlos.

Por las mañanas, antes de salir para la escuela, mi mamá me acomodaba el moquero en el bolsillo del blazer, sobre todo en los meses fríos. Durante los primeros años la maestra nos obligaba a limpiarnos con él, con bastante descuido lo guardábamos hecho un bollo en el fondo del bolsillo, y con el paso de los días se convertía en una pelota almidonada. Con el tiempo adquirimos mayor entrenamiento, usar el pañuelo correctamente era todo un arte. Había que aprovechar cada uno de sus rincones y plegar las partes mojadas para que no se vean los mocos cuando lo volvíamos a sacar. Cuando el llanto te tomaba por sorpresa nunca faltaba un amigo que te extendía su moquero. Ahí te dabas cuenta de cuanto le importabas. También era el contenedor de los dientes de leche que se caían fuera de casa o la venda para cohibir alguna hemorragia, sobre todo las de la nariz o de los cortes en las rodillas.

Ahora solo tengo algunos pañuelos de seda guardados en una lata dentro del ropero. Siempre están perfumados y los envuelvo en mi cuello en los días fríos. Mi hija los usas para jugar. Le encanta bailar con ellos, pasarlos por su pelo y su cara o usarlos para vestir a algún muñeco. Mientras la miro, pienso en ese pedacito de tela, que envuelve, abraza y abriga, un objeto de consuelo y cuidado amoroso, una curita pasajera para el alma. Será por eso que los extraño tanto. Tal vez todos deberíamos llevar un pañuelo perfumado en el bolsillo, como un recordatorio de que en alguno de esos momentos en que la vida dolió, alguien no dudó y nos cedió su pañuelo.

24/1/11

LA ENCANTADORA DE GATOS


En la última mudanza, el señor que vino a colocar el aire acondicionado encontró en un techo a mi gata, que en aquél momento no tendría mas de un mes. El la depositó en mis brazos y me dijo: señora, encontré esto. Cuando la agarré me mordió y creo que aquel gesto definió nuestra relación para siempre.
Ahora esa bola de pelos es nuestra mascota. Yo siempre fui la chica de los perros, aunque en mi casa de la infancia nunca faltaron gatos ya que en el barrio sabían que si tiraban las crías en la puerta de los ciancia nadie les iba a dar la espalda. Pero a pesar de haber criado gatos a mamadera, siempre me incliné por la especie canina. A mi gata no le caigo muy simpática y no tiene problemas en hacérmelo saber. Puedo estar horas llamándola para hacerle un mimo que la muy desgraciada no aparece, aunque tan solo basta que mi marido chasquee los dedos para que ella se presente a toda carrera. A veces cuando quiero tocarla se escapa y una vez que logro alcanzarla me hace sentir que no tengo una energía que a ella le agrade, y con un aire de superioridad me demuestra que mejor reserve esos gestos para los perros. Y ni que hablar cuando la alzo y la estrujo, no saben el esfuerzo que hace para librarse de mí. A veces cuando estamos acostados en la cama se sube a mi espalda y me amasa ronroneando mientras mi marido la acaricia. Y mejor que no me mueva o emita sonido alguno porque enseguida se retira, dejando bien claro que solo me utiliza como fiaca.
En la casa de mi marido tampoco faltaron las mascotas pero tanto él como mi suegra siempre se inclinaron por los felinos. Mi suegra con los gatos establecía un vínculo pocas veces visto. Cuando salía a la puerta del jardín, chasqueaba los dedos y rápidamente aparecía alguno de sus compañeros gatunos. Era impresionante la lealtad que le mostraban estos mininos. Durante sus últimos años no la pasó muy bien por una enfermedad bastante penosa, así que solía sentarse en un sillón cuando estaba muy dolorida, y nunca faltaba un gato en el respaldo. Ahí el pequeño felino permanecía recostado todo el tiempo que hiciera falta y si la veía mal le apoyaba la pata en la cara, como si intentara animarla. Creo que mi marido heredó ese don de su madre, debe ser algo familiar ya que la bola peluda de ojos amarillos lo adora. Los días que vuelve tarde lo espera en la puerta, quince minutos antes de que llegue, parece que supiera el horario de memoria o lo escuchara regresar a la distancia. Cuando abre la puerta los recibe con su cola de zorro erguida y comienza a caminar alrededor de sus piernas. Luego le dedica una sinfonía de pppprrrrrrrrrrr y se pone panza arriba para que la acaricie. También le contesta mientras el le habla con miaus apagados o prrrr, prrr, prrr. A la hora del cepillado solo deja que el lo haga. Algunos días opta por largas siestas pero tan solo basta que el vuelva para que se despierte y lo acompañe a la hora de la cena, sentada a su lado en una de las sillas del comedor. También suele mostrar simpatía por mi hija, que la alza y la incorpora en sus juegos y puede pasarse varias horas mirando lo que hace, fiel a su compañera humana.
Como verán parece que soy la única de la familia a la que aborrece. Si algo aprendí en estos años es que estos cuadrúpedos con estilo no pierden el tiempo con las personas que no creen en ellos. Parece que dijeran: y si no me tienen fe, jódanse. Nada puedo hacer contra su antipatía. Últimamente logre algunos avances y en contadas ocasiones dejó que la acaricie la cabeza, pero me obliga a mantener cierta distancia. Y seguiré participando, quizás algún día me convierta en la encantadora de gatos, tan solo debo dejar que ella me marque el ritmo mientras sigue llevando las riendas de nuestra relación.


10/1/11

COINCIDENCIAS

Nuevamente gracias hija...

El altillo de mi casa fue invadido por un roedor. Por las noches cuando los ruidos desaparecen se pone a escarbar y correr sin parar y no nos deja dormir. Mi gata sentada en una mesita monta guardia, cosa que le pone paños fríos al rechazo que me provocan estos dientudos. Hoy con mi marido abrimos los taparrollos y colocamos cebitos en las vigas del entretecho para envenenar al intruso/a. Mi hija observó el procedimiento desde lejos mientras se aflojaba uno de sus incisivos superiores. Luego de unas horas se acercó al padre con su diente colgando de un hilito raquítico que lo sostenía en su lugar. Mi esposo le dijo: “Dale, pegale un tironcito que ya sale” y ella respondió: “es que tengo miedo”. El la consoló y le dijo que no le iba a doler, pero ella aclaró: “No paa, tengo miedo que el ratón Perez se coma los cebitos cuando venga a buscar mi diente”. En un rapto de lucidez, ya que vengo entrenada en estas fechas con tantas preguntas acerca de los Reyes y papá Noel, me sumé a la charla y le dije que el ratón Perez era inmortal, que se llevó los dientes de todos (incluso los de la abuela) y que nada podía hacerle daño. Y aunque algunos afirman que no conviene agrandar la fábula, después de todo mi respuesta no fue tan mentirosa, ya que creo de corazón que el ratón, los reyes y papá Noel simbolizan esa magia que va y viene, pero que nunca deja de estar presente en nuestras vidas. Tener un niño cerca (hijos, sobrinos, nietos, alumnos) nos permite traerla de vuelta desde aquel rincón olvidado en el que se echó a dormir. Eso si, cuando se despierta hay que recibirla con los brazos bien abiertos, para que siempre regrese y que su descanso no se vuelva eterno. Y ahora que la tengo tan despabilada sentada en mi hombro me pregunto si no es Perez el que se instaló en nuestra casa por adelantado debido a que con el éxodo de las vacaciones ya no tiene muchos pedidos. Tal vez al verse amenazado nos denuncia en alguna asociación proteccionista. Mmmmmmmmh, seguramente mi marido y yo pasaríamos a ser los villanos del cuento por intentar dejar a toda una generación de niños sin el ratón recolector de dientes. Quizás una solución más feliz hubiera sido pegarle un tubazo al flautista al 0-800- HAMELIN, no les parece?

7/1/11

LA MEJOR DE TODAS


El domingo 30 de agosto de 2010 se instaló el monumento a Mafalda en Chile y Defensa, barrio de San Telmo. Qué emoción…hace más 30 años que adoro a este personaje. Todo comenzó en tercer grado, cuando un compañero la leía en clase a escondidas y no podía parar de reír. Así fue como empecé a pedir los libritos en casa, porque yo quería reír como él. Recuerdo que en ese momento las habían sacado de la venta, no se conseguían, cosa que no era de extrañar en aquella época. Pero yo insistí y rompí tanto los quinotos que mi padre a través de un amigo, que vendía libros usados, me los fue trayendo de a poco. Alrededor de 1979 se levantó la prohibición y aparecieron en los kioscos los libritos de ediciones de la Flor. Ahí fue cuando pude completar mi colección. A pesar que no entendía nada de los chinos o Vietnam, Mafalda me atrapó. Leí cada librito miles de veces y nunca me cansé, así como mi hija mira sus pelis favoritas una y otra vez. Tenía los chistes grabados en la memoria como si tuviera un casete, y siempre que podía los incorporaba en alguna conversación… A veces imaginaba que me metía dentro de las tiras. Esas que mostraban la plaza, la escuela, el edificio de departamentos donde ella vivía y el viejo almacén de Manolito. Hace poco recorrí su barrio y de alguna manera mi sueño se convirtió en realidad. Ahora con mi hija planeamos hacer un tour por el lugar para que ella pueda sacar sus primeras fotos con mi vieja cámara que se convirtió en su nueva adquisición.
Mis chistes preferidos eran los de la playa donde conoció a Miguelito y Libertad y siempre recibía con alegría la llegada de un nuevo personaje. A pesar de que yo crecí y ella se mantuvo siempre niña, estos libritos se trasladaron conmigo en las vacaciones y en todas mis mudanzas. Ahora los leo con mi hija y supongo que las seguiré leyendo mientras esté lúcida. Y nunca faltan estos chistes en mis publicaciones del caralibro. Ya debo tener a todos podridos con este personaje, como cuando era chica. Aunque quién se le resiste, eh?
Hace unos meses, mi mamá encontró en su casa mi vieja muñeca Mafalda de Rayito de Sol. Yo que la creía perdida, ya estaba lista para comprarla en uno de esos locales que venden muñecos de colección. Pero por suerte la tengo de vuelta en mi casa y bien vigilada para que mi hija no se la apropie (por ahora), aunque se que en el futuro va a ser uno de los tesoros más preciados que le voy a heredar.
Sería injusto no nombrar a su autor Joaquín Salvador Lavado alias Quino por la originalidad y la magia de esta tira…tan nuestra…esa que recupera una parte de nosotros…esa que agradecemos encontrar en otro idioma, en algún lugar, lejos de casa. Gracias por compartirla con todos… y dejar que la sienta tan mía. Mafalda la niña sabia, la mejor de todas.

20/12/10

JO JO JO

La nochebuena me provoca el mismo efecto que el día domingo. Si, siempre me produce cierta languidez y no sabría explicar la causa. Igualmente durante estos últimos años el ánimo festivo de mi hija, su entusiasmo y su ilusión contrarrestan la melancolía que me invade en esta fechas. Con el año nuevo no me ocurre lo mismo, porque algo se renueva. Si el año fue malo, en el brindis uno siente cierto alivio y dice por lo bajo que se vaya este año de mierda. En cambio si fue un buen año uno lo despide con alegría y desea que se repita.

En esta sección paso a enumerarles las cosas que me irritan de la Nochebuena y la Navidad.

Del 24/12 me molestan:

Los pesebres, siempre me deprimieron los de yeso, los de madera y los vivientes. Tanta solemnidad pesebreril ¿por qué no se ríen o lloran un poco? ... acaba de nacer EL niño.
La fruta abrillantada que me obliga a escarbar dentro de la porción de pan dulce para sacarlas.
El menú abarrotado de mayonesa que junto con el calor invitan a la Salmonella a formar parte del festín, y agarrate el 25.
Las colas en la juguetería y las compras de último momento.
El calor.
Los ebrios al volante y los que se suben al colectivo lleno y te soplan el aliento etílico en la peluca.
Que nunca sé cuando me tengo que poner la vedetina rosa, si el 24 o el 31.
Que no se haya patentado el traje veraniego de Papá Noel y los pobres cristianos que tienen que sudar la gota gorda para sobrellevar la changa navideña.
Las películas que pasan por la TV, la de mi Pobre Angelito es infaltable, y esas de papá noel llenas de nenitas mimosonas … Hay que bancarlas con hidalguía como toda madre.
La ansiedad de los párvulos en la celebración, que no prueban bocado y no dejan de preguntar cuando llega San Nicolás… ¡A ver si se adelanta unas horitas el aterrizaje del gordo que ya no los soporrrrto!
Los carteles de Merry Christmas mal escritos. ¿Por qué no ponen Feliz Navidad y problema solucionado?
Las ausencias.
Los que se matan por esquivar el corcho de la sidra o el champagne.
Las mascotas desesperadas por la pirotecnia.
Los que se acuerdan del odontólogo después de haberle entrado mal a las frutas secas, el turrón de pasta dura o las garrapiñadas.
Los besos y abrazos a las 00 horas y los pases de factura familiares a las 2 de la mañana.“Y que tal si salimos todos a bailar, todos a bailar” (nunca falta el que pone paños fríos).
Los globitos esos que se encienden, que de 5 te funcionan dos y caen en llamas sobre los techos vecinos. Cruza los dedos.

Sigo con el 25/12

Navidad, llegó la navidad…
Se intensifica el ánimo dominguero, las calles desiertas como en el pueblito abandonado del Farwest.
El silencio es interrumpido por algún vecino que insiste en tirar petardos.
La trasnoche, los ojos hinchados, el hacha que atraviesa el cráneo y la flatulencia que provoca el pan dulce. Combinación letal.
El hecho de reunirse nuevamente para seguir comiendo todo lo que sobró con los anteojos negros puestos, obvio.
Que la actividad más compleja e importante del día sea hacer la digestión.
El calor que no se va y quién me mandó a colgar esas botas de lana.
Las estadísticas del quemado, Lagleyze y el Santa Lucía y el desfile de personas con parches oculares y muñones vendados en crónica TV. También Infaltables. Y estos últimos años se sumaron los controles de alcoholemia televisados en canal 26 y a reírse de la borrachera ajena que todavía quedan 7 horas para hacer la digestión.

Y bueno habrá que pasarlo, una vez más, otro año más. Les deseo Felices Fiestas a todos mis lectores y muchos jojojo. Y no se preocupen por mí que ya me acostumbré a sobrellevarlas. Una mártir navideña, sep.

3/12/10

LA HIJA DEL DOCTOR

Cuando nací mi padre ya ejercía su profesión de médico y vivíamos en una casa adonde había instalado su consultorio. Este se conectaba a través de una puerta con la cocina, mientras que la sala de espera limitaba con el comedor y el dormitorio donde dormíamos mi hermana y yo. Debe haber sido por esto que contrajimos todas las eruptivas. Cuando mi padre no estaba nos gustaba jugar en la sala de espera y nos fascinaba revisar los cajones, las latas con algodón y prender y apagar el megatoscopio de aquel consultorio. También teníamos bien identificados a los maletines y cajones con llaves, que no debíamos tocar.
Mi padre atendía de lunes a viernes por la tarde, así que el sonido del timbre de aquella vivienda fue una melodía frecuente en mi infancia. Entre los miembros de la familia debíamos respetar ciertos códigos, el toc toc en la puerta de la cocina significaba que nos estábamos zarpando con el griterío. La sala de espera llena era un motivo de diversión, sobre todo en las aburridas tardes de verano. A mi hermana y a mí nos gustaba abrir y cerrar la puerta de esa sala rápidamente para que los pacientes no vieran quiénes los espiaban, al menos nosotras creíamos que no nos veían, y a veces nos peleábamos por mirar por el agujerito de la cerradura, y de tanto empujón la puerta se abría de golpe y alguna de las dos aterrizaba en la sala. Algunas tardes me iba a charlar con la gente y hasta me hice algunos amigos allí.
En el barrio todos nos conocían como las hijas del Doctor y esto nos traía ciertas ventajas. Por ejemplo la señora del kiosco de la esquina nos dejaba pasar las tardes en su local, donde revolvíamos todos los estantes del lugar, mientras preguntábamos el precio de cada cosa. Además con gran disimulo hurtábamos los chicles Belfort de la caja de la vidriera (aunque la pelota gomosa que se formaba en nuestra boca era inocultable). Un día la señora riendo le confesó a mi padre que ella se daba cuenta de la cantidad de chicles de Cañito y Firulete que le faltaban al finalizar el día.
Como todos los hijos de médico de aquella época batimos récords de asistencia a bautismos, cumpleaños de 15 y casamientos y mi padre estableció el record Guiness bailando el vals. Incluso en una de estas celebraciones se enredó en el vestido de la novia y la dupla novia-doc terminó estrellada contra el piso. Gracias a todas estas fiestas armamos una gran colección de tarjetas de invitación y souvenirs de todos los colores.
Mi padre trabajaba mucho, tenía una gran vocación de servicio, y solía verlo en las horas del almuerzo, la cena y cuando me llevaba o iba a buscar al colegio. La mayoría de los fines de semana los pasaba en casa, aunque los domingos también salía a hacer domicilios. Siempre andaba de un lado al otro con su auto destartalado de tanto recorrido. A veces éramos las últimas en ser retiradas del colegio y en aquella época ningún docente se quedaba esperando al padre que llegaba tarde, directamente cerraban la puerta y te dejaban en la calle.
Era un hombre muy preocupado en cumplir con su función de padre y en mostrarnos el camino a seguir (típico de aquella generación). Para el un traspiés podía significar el camino ineludible hacia una vida plagada de fracasos. Las manifestaciones de afecto eran indirectas, nos compraba un libro o nos dejaba algún texto escrito a mano en una hoja de recetario que copiaba de sus libros, aunque no era muy solemne que digamos.
Cuando empecé a estudiar medicina experimentó un DEJA VU intenso. Cada prueba que tenía que rendir la vivía como una experiencia propia, así que además de soportar mis nervios tuve que sobrellevar los agregados. El día de mi examen final cambió sus horarios para estar allí. Cuando salí del aula recién recibida le dije con tono áspero:”Viste terminé ¿estás contento?” El me abrazó y creo que se agarró de mí para no desmoronarse de la emoción.
Ya se cumplieron 15 años de la partida inesperada del viejo. Muchos de sus pacientes se sintieron bastante perdidos a la hora de encontrar otro médico. Durante dos años el teléfono siguió sonando con gente que que llamaba preguntando por él , ya que desconocían lo que había ocurrido. Mientras tanto mi hermana y yo elaborábamos el duelo del padre que se fue de manera repentina, dejando olvidada su maleta llena de aciertos y errores.
Durante años soñé que su deceso había sido una equivocación, que lo encontraba vivo en la calle o en el hospital o que sus amigos médicos habían encontrado la manera de traerlo de vuelta a la vida. La última vez que apareció en mis sueños estaba parado en una esquina, su cara se veía alegre y radiante y al darse cuenta que lo miraba me hizo un gesto para indicarme que todo estaba bien y me saludó con la mano. A partir de ese día no volví a soñar con él, creo que de una vez por todas lo dejé ir. Con el se fue una parte mía que fue reemplazada por una pieza más real y definitiva, que terminó de completar a la mujer del presente. Seguramente algunos me recordarán como la hija del Doctor, otros como la doctora, aunque la que cuenta esta historia es la hija de Norberto.

3 de Diciembre: Día del Médico (Argentina)

6/11/10

ESO NO SE DICE

Hace unos días en la remisería de la vuelta, mi hija me incineró haciendo un comentario acerca de lo que opino sobre los telefonistas del lugar y el servicio. Ese día me trasladé con ella hacia la casa de mi madre, y al llegar comenté entre dientes: “esta pibita es una bocona”. Mi madre estalló de risa y me dijo: “Igualita a vos, con las que me hiciste pasar”…Parece que con los hijos el boomerang regresa directo a los dientes.
La verdad que enseñarle a un niño como omitir o callar ciertas cosas es bastante difícil. Sin embargo, mi madre nunca dudo a la hora de moldear mi honestidad brutal y ese espíritu bocón, aunque tuvo que ser perseverante para lograrlo. En realidad lo que no podía comprender en aquella época era por qué me enseñaba a ser honesta, y por otro lado me pellizcaba el brazo por debajo de la mesa en las reuniones familiares. A veces cuando lo hacía le mandaba una mirada de niño poseído y la desenmascaraba gritando OUCCHHH bien fuerte. Yo era de esas niñas que prendía la mecha que hacía estallar las rencillas de la parentela o sacaba a la luz las cosas de las que no se hablaba.
Recuerdo que en una oportunidad fui testigo de los comentarios que hizo mi abuela y mi mamá, acerca de cómo mi tía vistió a su hija para asistir a un casamiento. Allí almacené en mi disco rígido todo lo que allí se dijo, quizás por la compasión que me provocó la imagen de esa pobre niña vestida con esa bolsa de arpillera en pleno verano (así fue como calificaron el atuendo que llevaba ese día) ¡Cómo una madre podía hacerle eso a su hija! Finalmente llegó el día en el que todos nos juntamos de vuelta, en la casa de mis abuelos. La tía criticada era la esposa del hijo favorito de mi abuela y madre de sus nietos preferidos (cosa que me enojaba bastante). Mi abuela revoloteaba y adulaba permanentemente a esta mujer. Ya harta de la danza y con todo el sector femenino de la familia en la cocina, lancé la siguiente acusación: “¡Abuela sos una falsa! Por qué tratás así a la tía si el otro día con mamá dijeron…”y recité todo el rosario. Mi abuela quedó desorbitada y no sabía adonde esconderse, mi tía tragó saliva y se puso colorada (la cara le hervía) y mi madre me tomó del brazo y me llevó en el aire hacia la sala. Allí susurró entre dientes: “¿vos te das cuenta de lo que hiciste?”, mientras tanto mi tía aprovechó para exponer un monólogo acerca de la ética y la envidia familiar. Creo que fue una de las reuniones más cortas de mi vida, almuerzo sin cafecito y sin masas. Una vez en mi casa me dieron un sermón acerca de las cosas que no se deben decir por piedad o para no ofender. Mucho no me convenció, y en secreto seguí defendiendo la teoría de que lo que debía primar era la verdad. Pero mi madre persevero y perseveró, frenando con una sonrisa de “vos me entendés” cada uno de mis intentos.
Comparado con los niños de este siglo (entre los que incluyo a mi hija) yo de niña era lo más parecido a la amiga paralítica de Heidi. Si nosotros teníamos un disco rígido de 3 gb ellos tienen uno 500 gb. Es impresionante la capacidad que tienen estos mocosos para almacenar información. Son como ese amigo memorioso que se acuerda de todo, incluso aquellas historias con las que preferirías hacerte la pelotuda atómica y que te obliga a contestar: “jeje, sabés que no me acuerdo”. O como esa compañera de trabajo, con la que un día desnudaste tu alma y que luego se vale de esa data para usarla en tu contra. Así como las señoras usan botox para no gesticular y arrugarse, los padres deberíamos aplicarnos botox en la lengua para que no se mueva. Porque allí están estas criaturitas, agazapadas mirando y escuchando lo que decimos, incluso cuando no lo advertimos, para hacernos recordar que somos esclavos de nuestras palabras. Y que ni se te ocurra contarle las tropelías que cometías cuando eras pequeño, porque después no se puede pretender que TU hija sea la niña más aplicada de la clase. Como dije antes cualquier historia puede ser usada en tu contra. Lástima que esa maestra me lo avisó tan tarde…Ahora ella se excusa diciendo: “Pero maa si vos también lo hacías”. Ahora entiendo la amnesia de mi padre cuando con vos encantadora le preguntaba: “papi ¿y vos que hacías cuando eras chico?” Flor de delicuente debe haber sido el pelado.
Y así es el estado de las cosas, cuando creía que era libre de la sonrisa de vos me entendés de mi madre, ahora soy víctima del oído absoluto de mi niña, que no se pierde ni una nota, ni una coma y recuerda todo lo que vocifero. Y aunque abuela y nieta se hayan confabulado para imponerme la frase: “Si no quieres que se sepa, no lo digas” quizás para un caso perdido como el mío lo mejor sea aprender el lenguaje de señas para poder despotricar tranquila mi odio por el universo o empezar a hablar en jeringoso. Así la próxima vez podré exclamar frente a mi descendencia: Epestopos pepelopotupudopos quepe apatipienpedepen epel tepelepefoponopo sepe opolvipidaparopon depe mapandaparmepe elpe repemipis opotrapa vezpe ¡¡¡¡quépe hipijopos depe puputapa ¡!!!!

26/10/10

A MITAD DEL RECORRIDO



En estos años descubrí...

- Que por ser bueno no te dan un premio, pero que la mala leche siempre se vuelve en contra, así que intento ser lo más buena posible.
- Que no estoy dispuesta a encarar todos los días con una sonrisa, sobre todo cuando me vencen las hormonas o cuando algo me entristece o cuando retengo líquido y me convierto en una bola hídrica.
- Que a los hombres les gusta hacerlo cuando tenés fiebre.
- Que ya no me importa que me digan: aajjjjjjjj ¿sos escorpiana? (siiiccc).
- Que los que aman mucho a los perros habitualmente odian a los gatos.
- Que prefiero un Te quiero bien interpretado en lugar de un Te amo sobreactuado.
- Que terminé siendo todo lo contrario a lo que quería ser cuando fuera grande.
- Que cuando sea grande quiero ser: maestra jardinera, florista, carpintera, encargada de una juegoteca, guitarrista o DJ.
- Que al conversar con los niños recupero la capacidad de sorprenderme.
- Que una mitad mía dejó de ser hija hace tiempo y la otra va y viene.
- Que el hombre moderno prefiere curar antes que prevenir.
- Que por suerte se creó el movimiento slow para los que preferimos andar despacio.
- Que en el amor prefiero darlo todo, para no quedarme con la duda.
- Que mi principal equivocación fue intentar por todos los medios no equivocarme.
- Que me gustaría haber sido menos obediente, más alocada y menos considerada con algunos.
- Que los imprevistos desordenan los planes futuros, el viento al pelo y los niños la casa; pero para desordenar a todos de un saque solo hace falta una noche de pasión desenfrenada.
- Que patalear o rumiar por las cosas que escapan a mi control me enferma.
- Que el mundo al alcance de un clic nos ha hecho más impacientes e intolerantes.
- Que no se donde dejé olvidada la costumbre de enroscar mi pelo con un dedo cuando tengo sueño.
- Que puedo responder: si, no o ¿me podrías dar unos días para pensarlo?
- Que criar a mi hija como una más me parece la mejor elección, aunque a veces me cuesta.
- Que no se puede ser dueño de todas las virtudes.
- Que hubiese estado bueno que me avisen que no hace falta caerle simpático a todo el mundo.
- Que se puede vivir escapando pero no se puede escapar de uno mismo.
- Que disfruto más la fiesta como invitada que como anfitriona.
- Que prefiero ser empleada o compañera de equipo en lugar de jefa.
- Que algunos se ríen de las cosas que a mi me hacen llorar.
- Que soy capaz de sobrevivir a las peores tempestades o de ahogarme en una palangana.
- Que no hay nada que me reconforte más que sumergir la nariz en la melena de mi hija para embriagarme con su perfume.
- Que ya no tengo muchas ganas de celebrar mi cumple aunque a veces fantaseo con olvidarme de los años para festejarlo en un pelotero y nadar crol entre las bolas de plástico, limpiarme el merengue de la torta con la manga, tropezar con la bandeja de panchos vestida de panchera y noquear a mi vecino de un codazo para acaparar todos los juguetitos de la piñata.
- Que por unos días me seguiré equivocando al decir la edad que tengo.
- Que los días previos a mi cumple suelo estar insoportable, aunque sea pasajero.
- Que la mayoría de los seres humanos no somos agradecidos con los años acumulados, salvo cuando la vida nos asusta y nos advierte que es capaz de soltarnos la mano. Eso es algo que también aprendí.

Nota: el numerito de la foto es pura coincidencia es que no encontré otro hecho en madera, sep.

15/10/10

LA ESPALDA DE UNA MADRE


Esperándote recargué las vértebras lumbares,
descoloqué el sacro con todas mis fuerzas para verte por primera vez,
flexioné las cervicales cada vez que apuntabas al cielo,
y entre caballitos y berrinches rechinaron las dorsales.

La espalda de una madre,
dolor que no se siente e impulsa,
que se borra con tus manos en mi cara
y tu nariz sobre la mía.

Espalda que se encorva cuando lloras,
espalda que se expande cuando corres a mis brazos,
espalda que se yergue cuando avanzas,
espalda que encoge mientras creces.

Un día serás mi gigante
abrirás la puerta y te veré partir.
Mi espalda será solo un recuerdo y yo la pequeña
que estrecharás en tus brazos al regreso.

Este texto lo escribí pensando en las imágenes que resumen el tiempo compartido con mi hija y los que vendrán, en un día de esos en que me dolía un poco la espalda. Hoy lo comparto con todas las madres que conozco, con las que veo en la calle cargando a un niño y con varios de la mano, con las que se agachan para despejar el camino lleno de juguetes o simplemente con todas las que se animaron y que algunas veces se quejan por el dolor de espalda.

Feliz Día para Todas
17 de Octubre 2010: Día de la Madre (Argentina)

8/10/10

ESTAS NOMINADA

Hace siete años que te escribo la misma carta cada vez que llega setiembre, pero tu siempre te las ingenias para patearla por debajo de la puerta hacia la calle. Incluso la última vez en un ataque de ira prendiste fuego el buzón. Pero llegó el calor, la piel se asoma y es hora de enfrentarte. A veces cuando me miras con esos ojos de perro basset me pregunto sin no es hora de que te acepte. Tal vez debería ir a ver la obra de teatro "Gorda", pero me parece que ya la sacaron de cartelera. Otros días me pongo firme y digo no hay nada que no se pueda solucionar con una dieta hipocalórica y un plan de ejercicios, pero tu te ríes a carcajadas mientras sacudes las miguitas de polvorones de tu sweater negro. Ese es el momento en que me recuerdas que lo unico magro en mi vida es la voluntad. Y es cierto se acerca el calorcito, la cervecita con maní, la picadita en el jardín y los helados... Se hará difícil librarme de tí, lo sé, mientras siga imaginando estos alimentos hipercalóricos abarrotados de sodio... Omm, Omm piensa manzana, Omm omm piensa tereré, Omm omm piensá en la frescura de los citricos, omm omm... Y será mejor que guardes esa risa burlona, ya que no voy a permitir que este verano me recuerdes que no soy digna de la bikini floreada ni que me obligues a vestir luto con 35° a la sombra, manga tres cuarto y esa malla enteriza que me hace sentir encorsetada.
Alguien de la maldita prepaga podría explicarme cómo carajo hago para conseguir un turno en la nutricionista antes del verano. Aunque no me importan los palos en la rueda, no me interesan, te aviso que ya me cansaste y que no estoy dispuesta a que estas vacaciones te cargues sobre mi espalda, cada vez que me agacho a sacudir la arena de los pies.
No, no, no... ahora no empieces a pucherear que no lograrás manipularme esta vez. Quizás si hubiésemos nacido en el renacimiennto podríamos continuar nuestra sociedad, pero las leyes de la estética conspiran contra nuestra empresa. Mis amigas se lamentan y comentan que era más linda antes de conocerte, mi marido me advierte que no me pase de la raya, de la raya que marcó la balanza esta mañana. Tal vez si fuésemos del sexo masculino podríamos ser como Alfredo Casero o el John Travolta actual, que no tienen nada que envidiarle a esos muchachitos de vientre plano; pero lamentablemente nuestro cariotipo 46, XX nos condena al fracaso. Por esto y por todos los motivos que me obligan a escribirte termino esta misiva con el siguiente mensaje: "GORDA, ESTAS NOMINADA SOLO TE QUEDAN 4 MESES PARA ABANDONAR ESTA CASA CON TU BOLSITA DE TOSTADAS"...
Atentamente tu otra mitad.

22/9/10

DICCIONARIO DEL NIÑO PEQUEÑO

A

Abuelos: adultos que me visitan con frecuencia para malcriarme y contradecir a mis padres.

Amigo: cualquier persona que juega conmigo.

Andador: artefacto que me hace sentir viejo.



B
Baba: fluido viscoso con el que pinté mi primera acuarela.

Berrinche: el secreto de mi éxito.

Biberón: teta mecánica.

C
Caca: cualquier objeto animado o inanimado capaz de hacer el mal.


Chiche: cualquier objeto que puedo babear, desarmar, sacudir y revolear por el aire.

Chupete: el silenciador de mi llanto.

Crecimiento: proceso biológico que me quita espontaneidad, frescura e imaginación y me aleja del piso.

Cuco: individuo feo o caracúlico.

Cuna: sitio adonde duermo y purgo algunas condenas.

D
Dedo gordo del pie: una meta por alcanzar, un desafío.

F
Fiebre: el motivo principal de un baño inesperado.



H
Hogar: un mundo por explorar.

LL
Llanto: el imán de los abrazos.


N
Nena: Cualquier persona del sexo femenino independientemente de su tamaño y edad.

Nene: Cualquier persona del sexo masculino independientemente de su tamaño y edad.

No: palabra que me alienta a hacer lo contrario.

Nudismo: una práctica que adopté el día que aprendí a sacarme el pañal.



P
Padres: par de adultos que me trajeron a este mundo para tratarme como a un niño por el resto de mi vida.

Papa: palabra que resume toda la carta del restaurante de mamá.

Payaso: sujeto de cara extraña que a veces me hace llorar.

Pediatra: sujeto peculiar al que no logro espantar con mi llanto.

Pedito: alarma que me avisa que pronto necesitaré un cambio de pañal.

Pelela o bacinilla: casco de plástico.

Perro: compañero de baba, almohadita peluda a la que los adultos llaman mascota.



R
Ricotita: huella maloliente que dejo estampada en los hombros de mis padres.

Risa: la mejor melodía para bailar y zapatear.




T
Teta: la incondicional, mi mejor aliada.

V
Vacuna: un bicho que pica muy fuerte.

Viejo: sujeto que olvidó lo que es ser niño y se niega a jugar conmigo.

15/9/10

LAS PEORES FRASES DE MIS EXs

El pasado de una boluda importante recuperada (Se puede salir)

EL DÍA DE LA SEPARACIÓN

El (Después de permanecer media hora en silencio parpadeando fuerte para derramar una lágrima escuálida, una sola, una): Disculpame, yo te quiero pero no te amo…
VOS PENSAS: Me cago en la diferencia… ahora clasifica los verbos que se usan para expresar afecto, mirá vos.


VOS: ¿Qué hacemos? ¿Nos separamos? Entre nosotros falla la comunicación… ¡¡¿¿¿¿Nunca decís nada vos??????!!!!!!
EL: Si tenés razón, mejor cortémosla acá, hace tres meses que espero que me hagas esta pregunta. Ahí tenés una bolsita para tu cepillo de dientes, la planchita del pelo, la bombacha que colgaste en mi tender, y todas las porquerías que olvidaste en mi armario.


EN UN BAR

EL: …es que yo te quiero como a una hermana.
Y VOS PENSAS: No desearás a tu hermana…¡¡¡que te re mil!!!!

EL (después de monologuear durante 1 hora y media): Tengo que decirte algo…
VOS PENSÁS: (chanchan chachan): Quiere volver…
EL:¿Sabés adónde queda el baño? Tengo que mear, ahora vuelvo.

EL: Me encantaría que sigamos siendo amigos.
VOS PENSÁS: (mientras asentís con la cabeza y sonreís agriamente) Me encantaría que sigamos siendo amantes. Peeelotuuuudo…


POR TELEFONO:

EL: Sandra está embarazada, vamos a tener un hijo. Finalmente la vida es sabia ¿te imaginás lo que hubiera salido de nosotros dos? Pobre pibe…
Y VOS llorás durante un mes en terapia, agotás todas las cajas de carilinas del supermercado chino de la esquina y de tanto sonarte desarrollas rinofima.

EL: me voy a vivir a Europa con Sandra y el BB. Me enteré que buscas departamento para alquilar, me encantaría ofrecerte el mío y que lo cuides mientras no estemos Si no confío en vos ¿En quién voy a confiar? Te dejo todas mis cosas, yo sé lo responsable que sos.
Y VOS PENSAS: entiendo…pero para cuidar a tu hijo elegís a Sandrita. Qué lindo vivir en tu casa, con todas tus cositas, todos tus recuerdos, tu colección de juguetes antiguos, tus plantas…
ACTO SEGUIDO PREGUNTÁS: después del suicidio...¿el sepelio lo pagás vos? ¿Tenés papel carta y una bic en tu departamento? Para despedirme de mi mamá, viste…

EL: es que yo te quiero ayudar…
VOS: ¿Y quién mierda te pidió que me ayudes? ¿Te crees que soy tu hija?
EL: Ah siiiii, mira que no te voy a conseguir ninguna recomendación para trabajar. No cuentes más conmigo.
VOS: Metétela en el orto la recomendación, que mañana me retiro del sistema y me interno a vivir en el Moyano.

…Y a pesar de todo sobreviví. El cielo aclaró después de tantas tormentas, nubarrones y lluvias de lágrimas… y casi sin darme cuenta caminando sola esquivando charcos, volvió a salir el sol.

10/9/10

THE MASTER OF THE WOMAN

Pero qué linda, toda preparada y planchadita con la carterita colgada a punto de salir… y así somos las mujeres siempre vamos por más y aunque no queden dudas de que el título de señoras nos fue otorgado, vamos por las especializaciones. De esta manera, en poco tiempo nos convertimos en esposas, madres y trabajadoras. Pero la cosa no termina aquí ya que a medida que la vida transcurre los posgrados se convierten en una necesidad. Y casi sin darnos cuenta por obra y gracia de nuestro software multitareas nos embarcamos en:

El posgrado de Lactancia y Puericultura: “mi hijooooooo, buaaaahhhh ¡¡¡¡¡qué emoción!!!! Enfermeraaaaa ¿adónde encuentro a la puericultora? papu llamame a la pueri, llora, el bebe llora, no se calma ¿Qué hago? ¿la teta? aaahhhh quiere teta ¿cómo me pongo? Llora, lloro, lloramos.” Esta maestría te ayudará a conectarte con el devaluado instinto maternal y aumentará tu confianza como madre en un intento de cubrir todas las falencias del escueto curso de preparto. Viene con una chichonera para el moisés.

El posgrado en Gastronomía y Nutrición: hay que aprender a cocinar, nada de arroz con atún o un huevo frito suelto, ellos (cónyuge + párvulos) quieren comida. Aparte el nene es problemático y hay que hacerle arbolitos con brócoli para que coma y nunca olvidar que todo lo que pongas en su boca debe ser nutritivo y carecer de grasas trans. Con el cursito te regalan un pelapapas.

Posgrado en Dónde Pongo a los Niños: los dos trabajan pero el día en que la niñera falta, la abuela enferma ¿quién se ocupa de colocar a los niños en algún lugar? En el master te enseñan a improvisar lugares que nunca hubieras imaginado…allá vaaaamoooooossssss.

Posgrado en Animación Infantil: la casa llena de compañeritos del nene que juegan hasta el aburrimiento y vienen con la preguntita: “¿a qué podemos jugar?” Vestite de payaso antes que destrocen la casa. El posgrado incluye clases de clown con profesores distinguidos, ex cirque du soleil.

Posgrado en Campamento: los pibes quieren dormir en la carpa en el jardín y el padre no esta ¿A ver cómo te arremangas? Me encanta la vida campestre. Con el examen final te regalan la serie completa del oso yogui.

Posgrado en Tortas de Cumpleaños: es el primer cumpleaños de la nena y vos no vas a permitir que los niños coman esa torta raquítica que te ofrece el pelotero. Hay que hacer la super torta. En el curso aprendés a manipular la pasta de goma y hacer el trencito con alfajores Jorgito. Quizás logres que la Sirenita Ariel no te salga parecida a Billoni. Al finalizar te regalan una bolsita de grana.

Posgrado en Objetos Perdidos: los maridos nunca encuentran nada, así que hay que adquirir el entrenamiento de un perro sabueso. También es útil para hallar todas las cosas que ELLOS guardan, siempre ponen las cosas en el lugar equivocado. Con el posgrado te regalan un buscador de objetos a pilas.

Posgrado en Microbiología: hay que proteger a los niños de la hamburguesa asesina, los piojos, la gripe, los parásitos y el dengue con: el punto de cocción adecuado, el pomo de lisoform, el nopucid, la paleta mata moscas, el off, etc. En la graduación regalan fotos autografiadas del Dr House.

Posgrado en Enfermería: el nene con laringitis y fiebre: “tengo que levantarme de vuelta, el termómetro, aaaahhh le bajó, zzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzz”. Con el master ligas un disfraz de enfermera, el verdadero, no confundas que no es lencería erótica.

Posgrado en Veterinaria: los niños quieren una mascota, el pediatra aconseja la mascota, pero la única que limpia la mugre, baña al perro, se ocupa de las vacunas, de la caquita y el pis, de adiestrar al can para que haga afuera y de las compras de alimento balanceado es mamita. Uhhhh la pise…

Posgrado en Menúes Telefónicos: otra vez la empresa de servicio nos cagó, a llamar, marque 1, marque 2, marque 3, marque 4, marque 5….marqué 100. Todo el día perdido en busca de una solución. En el posgrado te pasan durante 24 horas seguidas los videos de Violencia Rivas.

Posgrado en Finanzas: armate la planilla de excel para que la guita se estire como chicle o por lo menos para entender en qué la gastas. Con el master te regalan un disquette abollado del curso de excel de la colección Formar.

Posgrado en Vencimientos: hay que evitar que nos engrampen de vuelta con $50 pesos de recargo de todas las boletas que pagas fuera de fecha. Con el cursito te regalan una guía con todos los Pago Fácil cercanos a tu domicilio.

Posgrado de la Geisha Oriental: este lo dicta Alessandrita Rampolla que te explica el paso a paso como si programaras el menú del lavarropas. A la noche siempre dispuesta, elonga para hacer la posición de flor de loto y enfoca tu mente en la actividad (a no pensar que mañana Carlitos lleva la vianda y no preparaste nada). Recuerda que en la propaganda del Home and Health dicen que el sexo en pareja es el remedio para todo, incluso alivia el dolor de cabeza.

Posgrado en Streching, Yoga y Tai chi: reeeelaaaaxxxxxxxxx, hay que evitar el cuello ortopédico y el clonazepam que te convierten en robocop. También te dan un DVD con las conferencias de Claudio María Domínguez y un CD de Enya.

Posgrado en Aeróbicos: a trotar con – 1 ° C o con 45 ° C a la sombra, hay que combatir el rollo abdominal que esta cobrando vida, 1, 2, 3, trote, trote, trote. Anotate, que esperas, que te envían un Reduce Fat Fast.

Posgrado en Maquillaje y Ejercicios Faciales: a poner trompa, decir ÑÑÑÑÑ, levantar las cejas, hacer la O con la boca. Hay que evitar la expresión que te tira la comisura labial hacia abajo y a tapar las ojeras, nunca te olvides del tapaojeras (esencial tener uno de repuesto).

Posgrado en Coloración: tintura permanente porque la otra no tapa nada, basta de los tonos número 8 son lo mismo que el agua para estas mechas cenicientas. Son 6, 7, 8, 9, 10 DIEZZZ canas en el medio del flequillo. En el curso te enseñan la paleta de colores y a masajear el cuero cabelludo con la loción de ortiga (viene de regalo), hay que detener la calvicie por tanto tinte.

Posgrado en Push up, Cirugía Estética, Electrodos: a levantar todo lo que se cae, se cae, se desmorona, se desbarranca. Son años bajo el efecto de la fuerza de gravedad. Al finalizar el master te regalan sesiones de fangoterapia en el SPA y una sesión para inyectarte metacrilato (eso si el pomo de la “gotita pega” lo tenés que comprar vos).

Posgrado en Hormonas: sos una mujer adulta peCursivaro el período no para de joder nunca: “me viene muy seguido, ahora no me viene ¿embarazada? ya tengo tres….ay, menos mal me volvió. Me bajó la progesterona, me subió la prolactina, el estrés, el estrés”. La bañadera llena de cabello que se cae, la piel seca, la dieta que no funciona, zombie en piloto automático, es la tiroides y el estrés, el estrés , el estrés. En la maestría enseñan a llevar adelante la agenda con todos los especialistas que debes visitar.

Posgrado en Fachada Profesional: dejaste al nene con 40 ° de fiebre, nada de llorar en el trabajo y llamar a cada rato, totally professional, no vas a dejar que ninguna chirusa soltera te serruche el piso. Anda al baño a llamar por el celular y argumenta que tomaste mucho líquido. Este incluye cursos de actuación dictados por graduados del Actor Studio.

Posgrado en Magisterio: la nena/e no entiende las cuentas, necesita información sobre los animales carroñeros, tiene que hacer la maqueta del volcán, buscar figus de San Martín…historia, logaritmos y ¿cómo carajo se calcula el volumen de un cilindro? Con el master sortean maestra particular a domicilio.

Posgrado para sobrellevar la Paranoia: en el curso te enseñan que para dejar atrás el miedo, la angustia y la ansiedad es indispensable tener la casa enrejada, alambre de púa en la medianera, alarmas al frente y al fondo y cámaras de seguridad en la entrada y la vereda que te convertirán en el Gran Hermano de la vecindad. Con el master te regalan una correa para que el nene no se pierda en el supermercado, así compras tranquila sin que te preocupen los robachicos y si tenés dos te agregan una pistola de gas pimienta.

Posgrado en Seguridad Informática: ahora si no tenés PIN o PASSWORD no existís. Hay que recordar todas las palabritas y numeritos sin la posibilidad de repetir, porque un terrorista informático te los puede robar. Cada día sumás uno nuevo, el de la cuenta de mail, el de la red social, el del cajero automático, el de ARBA, el de la AFIP, etc… “Ayyyyy ¿cómo era? UUUUUUhhhhhhh, este era del otro cajero, noooooo que mierda me tragó la tarjeta.” En el master te enseñan técnicas de estudios para memorizar todos los PIN y CONTRASEÑAS y te regalan un índice para anotarlos (como el de los teléfonos, viste está brutal).

Y me tomo 5 minutos y me tomo un té, la Virginia no, prefiero el Green Hills ¿Se te ocurre alguno más? Tu opinión interesa para que sigamos indefinidamente detrás de la Master of the Women al final del arcoiris. Esa que venden las revistas y te impone esta vida moderna, que como dice la amiga Mafalda tiene más de Moderna que de Vida.

REMEDIOS CASEROS



La cocina es un gran laboratorio donde los estados líquidos y sólidos cambian de forma con el agregado de una pizquita de algún ingrediente de la alacena. Las mujeres transitamos por muchos más estados y sería interesante pobrar algunos condimentos para ver si logran aliviar los síntomas de nuestro ánimo. Aquí les ofrezco un listadito de opciones. A veces no se soluciona con un solo ingrediente o tal vez haga falta abstenerse del consumo, todo depende. Espero que les sean útiles:

Si estás muy tibia quizás te haga falta un chile picado.

Si te sentís un poco aplastada un cubito de levadura y calor de hogar.

Si estás chirlosa y desparramada podrías probar con una cucharadita de almidón de maíz.

Si andás almibarada nada mejor que una ensaladita de radicheta.

Si te tapó la nube de pedos en la que salís a volar, chupate un limón.

Si te invadió la perra evita masticar huesos.

Si estás muy gata proba con el dogchow o evita salir a correr pajarracos.

Si te sentís demasiado sosa intenta con una pizca de canela.

Si estas enardecida proba el tereré y prende el aira acondicionado.

Para el agobio unas claras batidas a nieve podrían ayudar.

Si andás muy ácida toma un poco de leche descremada quizás te aligeres como yogurt light.

Para la amargura una cucharadita de miel por las mañanas.

Si andas muy magra untate con grasa de pella y hechate al sol.

Si andas malhumorada un poco de merengue es muy chévere.

Y si estas angustiada o aburrida cosete la boca porque no te va a quedar nada en la alacena, PARAAAAAAA!!!!!!!!! La angustia y la alacena son malas compañeras y con el aburrimiento forman un cocktail letal. Mejor salí a dar una caminata bajo el sol de setiembre. Y si llueve podrías salir a lanzar barquitos de papel en los charcos. Eso si cuando te agaches toma cierta distancia del cordón y ten a tu alcance un Vick Vitapyrena, no sea cosa que el 527 pase cerca de la vereda y te deje empapada. Con hombres al volante no hay ánimo que aguante.

9/9/10

ERROR: REINSTALE EL PROGRAMA NUEVAMENTE


"La forma en la que una mujer expresa su sexualidad es única y suele variar a lo largo del tiempo." Las chicas siempre renovando el software , ellos en cambio siempre ejecutan el mismo programa hasta que se les funde el hardware.

APAGON


El eterno resplandor de una mente sin recuerdos ¿será la nostalgia la culpable del apagón? Comprobar ortografía

3/9/10

LA EVOLUCIÓN DEL “SI” Y EL “NO” EN LAS MUJERES


En la infancia confronta con el NO y se amolda con el SI
Después de que las mujercitas aprendemos a decir las primeras palabras: aba, bobo, papa, mamá, papá, rápidamente incorporamos el NNNNNNOOOO. Así es como la niña pequeña mientras grita NNNNNOOOOOO huye en pañales abrazada al perfume importado de su madre que corre detrás de ella gritando: DAME EEEEEEESO!!!!!!!!!!!!
Después aterriza en la escuela que la moldea y tiene que soportar que las maestras y sus padres taladren su pequeña cabecita para que responda “SI”. A ella le cuesta horrores incorporar la palabrita, pero finalmente lo logra.

En la adolescencia experimenta con el SI
En la adolescencia solo conserva el “NO” para sus padres, pero entre amigos todo le importa un reverendo pito y dice: “ssiiiiiiiii, dale” y como quiere que el grupo la acepte
manifiesta: “siiiiiii, vamos”, o “siii, que no nena, si yo lo hago”. A veces dice Si y después llora, y otras ríe.

Entre los 20 y los 30 confunde el significado
En esta etapa el “No” se instala un poco más, pero el significado se invierte. Así es como la veinteañera dice SI cuando quiere decir NO y NO cuando desea decir SI. Que le hace un SI más a la tigresa y si no me crees trata de recordar con quién amanecías a los 20.

Entre los 30 y 40 los usa correctamente
Por suerte llegan los 30 y la damita se siente más segura y empieza a usar estas dos palabritas en forma adecuada. Sabe donde ponerlas. SI = SI, NO = NO. A veces esta etapa se adelanta, siempre hay excepciones.

Desde los 40 hasta la vejez los clasifica
A partir de la cuarta década las mujeres clasifican el NO y el SI, esto quiere decir que reservan el SI para sus prioridades y dejan el NO para lo intrascendente.

En la vejez todo depende de…
Si es una ancianita cool dice siiiiiii con voz tierna.
Si es una vieja jodida responde a todo que NOOOOOOOOOOOO con voz agria.
Si esta sorda los anula porque siempre pregunta: QUEEEEE???????
Si sufre demencia senil repetirá hasta el hartazgo: si si si si si si si si si si si si si si mientras mueve de un lado al otro su cabeza y su dedito índice como si fuera un limpiaparabrisas.

En fin…